Que orgullo ser reconocido y premiado, por lo que somos, como lo logramos y la huella que dejaremos, por lo que quizás sea la mayor de nuestras obras en nuestro paseo por este mundo, Desde muy pequeños somos incitados a ser los mejores, a competir e incluso pelear por ganar ese preciado lugar en las memorias de quienes observan con cuidado el momento crucial de alguien que obtuvo el triunfo. Y diciendo esto me pregunto ¿habrá imaginado Sabina Berman algún día poder ganar el Pullitzer?, posiblemente si, posiblemente no. Lograr llegar a esa interminable “pila” de artículos esperando ser leídos, sentenciados, ¿guardados o premiados?, y una vez ahí clavarse con fuerza en la mirada de quien ya pasó por dicha experiencia, clavarse y ganar, dejando en claro que tu nombre no volverá a ser objeto de “simples” notas de periódico y ya.
Así, esquivando rivales de labor, Berman se convierte en la ganadora del Premio Pullitzer del año 2006 en la categoría de mejor artículo, por el trabajo: Felipe Calderón: Las tribulaciones de la fe, en el que desarrolla una serie de aspectos determinantes en la vida del mencionado personaje, hoy presidente de la República Mexicana. Por los temas de espacio temporal tratados en el artículo, bien supongo que aún no se realizaban las elecciones del 2006 pues en el desenlace del mismo se crea una expectativa sobre que sucederá con los dos contendientes mas fuertes hacia la silla presidencial, Andrés Manuel López Obrador y Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, candidatos de los partidos políticos PRD y PAN respectivamente.
Resulta muy interesante y además cautivante la manera en que Sabina desarrolla cada punto específico de la vida de Calderón a quien propone como un hombre de fe, total y hasta estúpidamente inmerso en una profunda obsesión por los aspectos religiosos que rigen el mandato y forma del partido político al que pertenece. Desde pequeño Calderón vivió rodeado de quienes aspiraban a obtener un lugar digno dentro de la política, más específicamente hablo de su padre, quien en más de una ocasión desafió a régimen priísta que se extendía con egoísmo sobre la República Mexicana. La familia Calderón Hinojosa se mantuvo siempre ávida de conocimientos sobre la situación política del país por pertenecer desde siempre al PAN, motivo por el cual Felipe el mas pequeño de los hermanos Calderón Hinojosa (descrito por Berman como el Benjamín, aspecto que llamó mi atención), deseara al igual que sus hermanos obtener los puestos que años antes su padre había forjado para él y su familia. Cursando la etapa de preparatoria Calderón hace gala de una exhaustiva labor humanista en el lugar donde vivió con su familia, quien diría que varios pares de años después esto sería enmarcado en el artículo de Berman como una razón más para optar por la alternativa blanquiazul en el 2006. Así Calderón se hace consiente de el gran problema que representa la pobreza para el país (cosa que a la fecha y tantos años después no ha cambiado en lo absoluto). Impulsado por esta y otras preocupaciones Calderón ingresa oficialmente al partido que lo haría culminar en la presidencia del país, en donde se encuentra con un mundo totalmente apegado a la fe, mucho mas de lo que casi cualquiera hubiera podido imaginar. Miles de contras para la anticoncepción fueron solo algunos aspectos que marcaban la pauta religiosa del PAN, cuando en el mundo la posmodernidad anunciaba un panorama completa y libremente distinto al lo que el partido quería proclamar, la ola de “imposibles posibles” llegada desde países de primer mundo seducía a los mexicanos con tal habilidad y ligereza que no podía haber lugar para un PAN que proclamará contra el látex ni para un Calderón que con una mentalidad tradicionalista fungiese como soldado de Dios. Pero mientras los mexicanos clamaban a gritos fuertes y prolongados la llegada de la posmodernidad Felipe escala más peldaños en el partido, poco a poco subiendo y alcanzando, topándose una y otra vez con el esqueleto anti-flaquezas de proveía al partido la misma fe que se predica en las iglesias los domingos, esta vez la bronca se concentró en el acto de utilizar un condón, pero, no solo de ello, sino de el acto posterior a haberlo usado, ¿Cómo tirar a futuros seres por el ducto del drenaje?, aumentaba considerablemente el número de quienes se oponían a dichas palabras por parte de los líderes panistas a quienes por cierto les hacia poca gracia la opinión pública. Los días y meses siguen su camino entre unas y otras declaraciones, se acercan las elecciones de 2006 para elegir a quien deberá sustituir a Vicente Fox, quien dicho sea de paso se encarga de fortalecer los mandatos divinos que se le han sido inculcados en la casa blanquiazul, poco tiempo pasa para que Felipe cierre con fuerza en el camino y decida entrar a la contienda y se postula como candidato a presidencia, iniciando con el pie izquierdo y marcándose en pleno 2006 como un tipo de mentalidad retrógrada que no tiene cabida en una país de madres solteras, relaciones homosexuales y la pastilla del día siguiente. De su propia voz se escucharon las posturas que culminaron en la pérdida de simpatizantes principalmente de la juventud. No al aborto, no a la anticoncepción, ¿prefería Felipe un país rebosante en niños de la calle, muriendo de hambre en las esquinas? Ah, no, prefería servir a Dios ante todo. Y mientras los “golpes de pecho” eran el PAN de cada día se alzaba una desorganización en la campaña de Calderón “que si dije, pero ahora ya no, es que me equivoqué”, ¿entonces que proponía Felipe?, y cuando alguien hizo esta pregunta otro empezó a elaborar el marco de propuestas que hiciera un mayor peso ante la incongruencia antes presentada. Casi instantes después se desata la “guerra sucia” entre Calderón y AMLO, una serie de ataques que Televisa se vio trasmitió sonriente y con la mano en la cintura, una guerra en la que el tabasqueño debía salir herido. Lo que serían las elecciones del 2006 quedó transformado en un Calderón victima del peligro que representaba AMLO,éste último haciendo gala del sentido del humor tabasqueño, motivo por el cual fuera tomado como “loco, irrespetuoso, mal hablado”, lo cierto es que de un momento a otro los papeles se vieron cambiados, yo me pregunto ¿si Felipe era tan bueno e indulgente, dónde había a prendido a atacar con tal fiereza y desenfado? Si también se le sacaron sus “trapitos al sol” ¿dónde quedaron las “manos limpias”?, entre tanto alboroto, lo inevitable ocurrió y alguien ocupa hoy la silla presidencial, para mi no es quien debería, sin embargo espero en el año 2009 concluir mi carrera universitaria y entonces comprobar si Felipe es “el presidente del empleo” .
Así, esquivando rivales de labor, Berman se convierte en la ganadora del Premio Pullitzer del año 2006 en la categoría de mejor artículo, por el trabajo: Felipe Calderón: Las tribulaciones de la fe, en el que desarrolla una serie de aspectos determinantes en la vida del mencionado personaje, hoy presidente de la República Mexicana. Por los temas de espacio temporal tratados en el artículo, bien supongo que aún no se realizaban las elecciones del 2006 pues en el desenlace del mismo se crea una expectativa sobre que sucederá con los dos contendientes mas fuertes hacia la silla presidencial, Andrés Manuel López Obrador y Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, candidatos de los partidos políticos PRD y PAN respectivamente.
Resulta muy interesante y además cautivante la manera en que Sabina desarrolla cada punto específico de la vida de Calderón a quien propone como un hombre de fe, total y hasta estúpidamente inmerso en una profunda obsesión por los aspectos religiosos que rigen el mandato y forma del partido político al que pertenece. Desde pequeño Calderón vivió rodeado de quienes aspiraban a obtener un lugar digno dentro de la política, más específicamente hablo de su padre, quien en más de una ocasión desafió a régimen priísta que se extendía con egoísmo sobre la República Mexicana. La familia Calderón Hinojosa se mantuvo siempre ávida de conocimientos sobre la situación política del país por pertenecer desde siempre al PAN, motivo por el cual Felipe el mas pequeño de los hermanos Calderón Hinojosa (descrito por Berman como el Benjamín, aspecto que llamó mi atención), deseara al igual que sus hermanos obtener los puestos que años antes su padre había forjado para él y su familia. Cursando la etapa de preparatoria Calderón hace gala de una exhaustiva labor humanista en el lugar donde vivió con su familia, quien diría que varios pares de años después esto sería enmarcado en el artículo de Berman como una razón más para optar por la alternativa blanquiazul en el 2006. Así Calderón se hace consiente de el gran problema que representa la pobreza para el país (cosa que a la fecha y tantos años después no ha cambiado en lo absoluto). Impulsado por esta y otras preocupaciones Calderón ingresa oficialmente al partido que lo haría culminar en la presidencia del país, en donde se encuentra con un mundo totalmente apegado a la fe, mucho mas de lo que casi cualquiera hubiera podido imaginar. Miles de contras para la anticoncepción fueron solo algunos aspectos que marcaban la pauta religiosa del PAN, cuando en el mundo la posmodernidad anunciaba un panorama completa y libremente distinto al lo que el partido quería proclamar, la ola de “imposibles posibles” llegada desde países de primer mundo seducía a los mexicanos con tal habilidad y ligereza que no podía haber lugar para un PAN que proclamará contra el látex ni para un Calderón que con una mentalidad tradicionalista fungiese como soldado de Dios. Pero mientras los mexicanos clamaban a gritos fuertes y prolongados la llegada de la posmodernidad Felipe escala más peldaños en el partido, poco a poco subiendo y alcanzando, topándose una y otra vez con el esqueleto anti-flaquezas de proveía al partido la misma fe que se predica en las iglesias los domingos, esta vez la bronca se concentró en el acto de utilizar un condón, pero, no solo de ello, sino de el acto posterior a haberlo usado, ¿Cómo tirar a futuros seres por el ducto del drenaje?, aumentaba considerablemente el número de quienes se oponían a dichas palabras por parte de los líderes panistas a quienes por cierto les hacia poca gracia la opinión pública. Los días y meses siguen su camino entre unas y otras declaraciones, se acercan las elecciones de 2006 para elegir a quien deberá sustituir a Vicente Fox, quien dicho sea de paso se encarga de fortalecer los mandatos divinos que se le han sido inculcados en la casa blanquiazul, poco tiempo pasa para que Felipe cierre con fuerza en el camino y decida entrar a la contienda y se postula como candidato a presidencia, iniciando con el pie izquierdo y marcándose en pleno 2006 como un tipo de mentalidad retrógrada que no tiene cabida en una país de madres solteras, relaciones homosexuales y la pastilla del día siguiente. De su propia voz se escucharon las posturas que culminaron en la pérdida de simpatizantes principalmente de la juventud. No al aborto, no a la anticoncepción, ¿prefería Felipe un país rebosante en niños de la calle, muriendo de hambre en las esquinas? Ah, no, prefería servir a Dios ante todo. Y mientras los “golpes de pecho” eran el PAN de cada día se alzaba una desorganización en la campaña de Calderón “que si dije, pero ahora ya no, es que me equivoqué”, ¿entonces que proponía Felipe?, y cuando alguien hizo esta pregunta otro empezó a elaborar el marco de propuestas que hiciera un mayor peso ante la incongruencia antes presentada. Casi instantes después se desata la “guerra sucia” entre Calderón y AMLO, una serie de ataques que Televisa se vio trasmitió sonriente y con la mano en la cintura, una guerra en la que el tabasqueño debía salir herido. Lo que serían las elecciones del 2006 quedó transformado en un Calderón victima del peligro que representaba AMLO,éste último haciendo gala del sentido del humor tabasqueño, motivo por el cual fuera tomado como “loco, irrespetuoso, mal hablado”, lo cierto es que de un momento a otro los papeles se vieron cambiados, yo me pregunto ¿si Felipe era tan bueno e indulgente, dónde había a prendido a atacar con tal fiereza y desenfado? Si también se le sacaron sus “trapitos al sol” ¿dónde quedaron las “manos limpias”?, entre tanto alboroto, lo inevitable ocurrió y alguien ocupa hoy la silla presidencial, para mi no es quien debería, sin embargo espero en el año 2009 concluir mi carrera universitaria y entonces comprobar si Felipe es “el presidente del empleo” .



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